Coty cede Gucci por 400 millones y renuncia voluntariamente al 15 % de su beneficio
La compañía devuelve antes de tiempo su licencia más prestigiosa. Suena a capitulación, pero el mercado lo lee de otro modo: «Coty pierde a su Cenicienta, pero en Disney las franquicias no se construyen sobre una sola princesa».
Coty sale antes de tiempo de la licencia de Gucci Beauty en una operación de 400 millones de dólares. La compañía devuelve a Kering su licencia más prestigiosa un año antes de lo previsto, a mediados de 2027. Para el consejero delegado interino, Markus Strobel, veterano de Procter & Gamble que asumió el cargo en enero, el ejercicio fiscal de 2028 será duro.
El precio en cifras: según la estimación de la analista de Barclays Lauren Lieberman, Coty renuncia a unos 115 millones de dólares de EBITDA ajustado anual, en torno al 15 % de todo su beneficio. Las acciones de la compañía ya habían caído un 80 % desde principios de 2024.
Pero la operación tiene otra mitad. Coty recibe 250 millones de dólares de inmediato y otros 150 millones antes de octubre de 2027. A eso se suman el flujo de caja potencial de la liquidación de existencias y el ahorro en personal y marketing. La deuda neta de la compañía ronda los 2.900 millones de dólares y las agencias de calificación la vigilan de cerca: el dinero irá destinado a reducirla.
«Es una decisión en la que ganan las tres partes», dice el veterano de la industria de la belleza Alfonso Emanuele de León, socio de FA Hong Kong Consultancy. Conviene recordar que Kering ya acordó el año pasado vender la licencia de perfumería y cosmética de Gucci, junto con todo su negocio de belleza, a L’Oréal.
Coty sabía que la licencia expiraba en 2028 y se preparó: desde 2019 aumentó un 60 % los ingresos de Gucci Beauty y en 2024 firmó con Swarovski, Etro y Marni. Strobel reforzó el foco en la perfumería premium, relanzó el maquillaje de Marc Jacobs y está reposicionando la marca de gran consumo CoverGirl hacia un público más adulto y con más poder adquisitivo de la generación X.
«La pérdida de la licencia de Gucci resultará menos dolorosa de lo que muchos imaginan —opina Akeel Sachak, socio y responsable global de consumo de Rothschild & Co—. Coty sigue teniendo un negocio de perfumería sólido y se ha diversificado a la espera del final de la licencia. Depende de Gucci menos de lo que descuenta el mercado».
Conviene recordar la historia de la compañía: Coty se convirtió en un gigante en 2015, al comprar los negocios de perfumería, cuidado personal y cosmética de Procter & Gamble por 12.500 millones de dólares. Desde entonces ha vendido su división de cuidado del cabello y ahora lleva a cabo una revisión estratégica de sus marcas de cosmética, entre ellas CoverGirl y Rimmel.
Michael Ashley Schulman, socio de Cerity Partners, compara la cosmética de lujo con Hollywood: ganan de forma constante los estudios con una biblioteca profunda de nombres, no los que lo apuestan todo a un solo superhéroe. «Coty pierde a su Cenicienta, pero hasta Disney sabe que la franquicia más fuerte se construye sobre un reparto profundo de nombres eternos, no sobre una sola princesa».