Tres euros por paquete han hundido a la mitad la valoración de Shein
En 2022 la compañía estaba valorada en 100.000 millones de dólares. Ahora sale a bolsa con entre 40.000 y 50.000 millones, y los inversores dicen que incluso eso es caro.
Las aspiraciones de Shein de alcanzar una valoración de hasta 50.000 millones de dólares en su salida a bolsa en Hong Kong se enfrentarán con toda probabilidad a un examen severo de los inversores: las nuevas tasas sobre los paquetes de comercio electrónico en Europa presionan tanto el crecimiento de las ventas como el beneficio.
La compañía aspira a entre 40.000 y 50.000 millones de dólares. Queda lejos de los 100.000 millones en los que, según la prensa, se la valoró en la ronda de financiación de 2022, cuando apuntaba por primera vez a cotizar en Nueva York.
El negocio, aun así, es grande. Según fuentes conocedoras de la situación, el año pasado la facturación global de Shein superó los 40.000 millones de dólares, con un beneficio neto de unos 2.000 millones. Para comparar: en 2024, según las últimas cuentas presentadas en Singapur, fueron 37.000 millones de facturación y 1.290 millones de beneficio.
El problema es otro. Desde este mes la Unión Europea aplica una tasa de 3 euros a las importaciones de comercio electrónico de bajo valor para, según su propia formulación, frenar la competencia desleal procedente de China. Antes los paquetes por debajo de 150 euros entraban en la UE libres de aranceles; ahora la tasa se aplica por cada código aduanero, de modo que un paquete con cinco artículos distintos puede costar 15 euros en aranceles.
«Si estabas acostumbrado a comprar camisetas de 3 euros en Shein, ahora cuestan el doble: es relevante, aunque siga siendo más barato que las alternativas locales», dice el analista del comercio electrónico Juozas Kaziukenas. «Eso se carga las conversiones que tenían, y por eso han recortado el gasto en marketing».
Shein se había preparado: amplió su superficie logística en Wrocław y metió en la UE grandes volúmenes de los productos de más rotación. Pero, igual que su rival Temu, ha recortado con fuerza los presupuestos publicitarios en Europa —según un análisis de Smarter Ecommerce basado en los datos de subastas de Google Ads— mientras observa cómo reaccionan los compradores a los nuevos precios. Hace un año la fotografía era la contraria: ambas plataformas aumentaban su inversión en marketing en Europa con la esperanza de compensar la desaceleración en Estados Unidos tras la supresión por la Administración Trump de su propia exención de minimis. Solo en Estados Unidos ha podido Shein trasladar el coste al comprador; en Europa, donde la demanda es más sensible al precio, resulta mucho más difícil.
El consejero delegado, Sky Xu, tendrá que convencer a los inversores de que se trata de un bache pasajero y de que el crecimiento volverá en 2027. No es tarea sencilla: la mayor parte de los productos de Shein se fabrica en China y Europa aporta un tercio de la facturación de la compañía.
«Si la valoración se queda en 40.000 millones, creo que sigue siendo algo cara. Más cerca de 30.000 millones ya resultaría quizá más atractiva», dice Eddie Tam, director de inversiones de la hongkonesa Central Asset Investments, que espera un fuerte efecto de las tasas europeas. «El problema es que la compañía ya está en una trayectoria descendente. La competencia en el comercio electrónico es durísima, tanto en China como fuera».
El contraste con el pasado es notable. Cuando el dueño de Temu, PDD Holdings —entonces Pinduoduo—, salió al Nasdaq en 2018, captó 1.630 millones con una valoración de 23.800 millones; las acciones se dispararon un 40 % el primer día y llevaron la valoración hasta 33.000 millones, y eso que la compañía perdía dinero y facturaba una fracción de lo que factura hoy Shein. Desde entonces el comercio electrónico chino se ha convertido en un asunto mucho más político: a Temu y Shein se los ve como actores que socavan al comercio minorista —un gran empleador— en Estados Unidos y Europa, y provocan la irritación de políticos y reguladores.
La última audiencia ante el comité de admisión a cotización de la Bolsa de Hong Kong estaba prevista para el jueves. La compañía ya está tanteando a los inversores antes de la presentación pública de la documentación, esperada para finales de mes, y apunta a debutar en septiembre.