Se gastó su primer sueldo en unos zapatos de Marni. Ahora dirige la casa
«En vez de pagar el alquiler, fui y me compré unos zapatos de Marni», recuerda Meryll Rogge. La crítica consideró su debut uno de los más certeros de la temporada de cambios.
El consejero delegado de Marni, Stefano Rosso, puso a Meryll Rogge al frente de la marca en plena sacudida creativa del sector. En medio de tanto ruido a los debutantes les resulta fácil pasar desapercibidos; a Rogge no le ocurrió. La crítica recibió con calidez su primera colección de pasarela para la firma, de 32 años de historia y propiedad del grupo OTB: por su fidelidad a la estética de la fundadora, Consuelo Castiglioni, y a la vez por abrir un capítulo nuevo.
En la cumbre de Vogue Business celebrada en Chantilly, Rogge y Rosso hablaron de cuál será la siguiente etapa de la casa.
La conversación empezó con la pregunta de qué significa ser mujer diseñadora, a raíz de una crítica que decía que «con Marni de vuelta en manos de una mujer parece que el universo pone orden kármico». «Empecemos por la pregunta difícil», rio Rogge. «Me parece que en nuestro caso lo importante es que la fundadora de la marca fue una mujer y que la firma, por lo que entiendo, nació del deseo de crear ropa para una misma».
«Para nosotros el talento no tiene género», añadió Rosso. «El talento es talento y buscábamos el mejor talento para llevar a Marni a su siguiente capítulo creativo. Que sea una mujer probablemente sea un valor añadido: teníamos muchas ganas de que en este periodo la atención volviera al prêt-à-porter femenino, que en los últimos años se había atascado un poco en la compañía. Así que la elección fue natural, pero sobre todo porque vimos en Meryll un talento creativo impresionante».
Capítulo aparte, el primer sueldo. «Empecé mi carrera en 2008 con Marc Jacobs en Nueva York y, con el primer sueldo, en vez de pagar el alquiler fui a una tienda del alto Manhattan y me compré unos zapatos de Marni que llevaba meses mirando. Fue la primera compra de mi vida con mi primer sueldo».
Sobre el archivo la diseñadora habla con cautela: «Nos interesa trabajar desde el espíritu de Marni: qué significa la marca, cuáles son sus valores y cómo trasladarla hacia delante, a un contexto nuevo, a un mundo nuevo. El foco estará más en el sistema de valores que en el archivo en sí, aunque el archivo siempre tendrá un papel».
Rosso lo formula más corto: «Dos palabras: elegancia contemporánea. Creemos mucho en un punto de vista que se sale un poco de las líneas. En nuestro libro de marca hay una frase esencial, “colorea fuera de las líneas”, y a mi juicio describe Marni a la perfección». Y recuerda cómo empezó todo: «Cuando la compañía arrancó, alrededor era el momento de los vestidos entallados y los colores oscuros, y Marni interpretó la elegancia contemporánea de otro modo, a través del color block y la geometría. Creemos que debemos ofrecer a los clientes una elegancia refinada que se pueda llevar a cualquier hora del día. No es solo para ocasiones especiales, es para el día a día».