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VDOMA

Dior gana a Chanel la gran batalla por la boda de la década

Taylor Swift y Travis Kelce se casaron con alta costura de Jonathan Anderson. 273 millones de seguidores: ese alcance no lo compra ninguna campaña publicitaria.

Para la casa parisina Christian Dior es una victoria en toda regla: tanto Taylor Swift como Travis Kelce llevaron a su boda neoyorquina piezas de alta costura del director creativo Jonathan Anderson. En la creciente rivalidad con Chanel por los contratos con celebridades más codiciados, eso da ventaja a Dior.

Todavía no han aparecido fotografías de la celebración, celosamente custodiada en el Madison Square Garden, pero el vestido de Swift —sin duda, el mayor encargo nupcial de la década— es un gran triunfo para Anderson, de 41 años, que lleva apenas un año al frente de la casa francesa y trata de demostrar que merece el puesto.

El director creativo de Chanel, Matthieu Blazy, también recién llegado al cargo, ya ha reanimado su marca y debutó en la alta costura nupcial con un vestido de densa pedrería para Dua Lipa en su boda en Sicilia en junio. Pero la atención mediática en torno a la boda de Swift es incomparablemente mayor, y para Dior, uno de los buques insignia de LVMH, supone una oportunidad de estimular la demanda en un mercado del lujo apagado. Los 273 millones de seguidores de Swift en Instagram y su entregada audiencia global dan a la casa una visibilidad que no se compra con ninguna campaña de marketing.

«Este encargo garantiza que Dior y, por extensión, Jonathan Anderson queden en la historia de la cultura pop durante años», afirma Thomaï Serdari, estratega de marcas de lujo y profesora de marketing de la Stern School of Business.

Desde Dior informan de que los looks nupciales de la pareja se realizaron en los talleres de la casa, en el número 30 de la avenue Montaigne, y de que Anderson trabajó en ellos en estrecha colaboración con los novios. En el desfile de alta costura de Dior del lunes, la primera fila hervía de comentarios sobre el vestido de Swift. «Cuando eligió a Jonathan pensé: alguien la está aconsejando bien», dijo la artista textil estadounidense Sheila Hicks, de 91 años, que el año pasado creó un bolso para Dior junto a Anderson. «Demuestra que está al tanto, que trabaja con la gente adecuada». El vestido, según ella, «no debe abrumar, pero desde luego tiene que tener un carácter muy fuerte».

Las especulaciones en las semanas previas a la ceremonia fueron febriles: entre las favoritas se mencionaba a Stella McCartney, una de las diseñadoras preferidas de la cantante, y a Sarah Burton, de Givenchy. Swift lleva muchas marcas de lujo, pero rara vez aparece en actos de moda y a menudo apuesta por firmas pequeñas o poco conocidas: su anillo de compromiso, por ejemplo, lo hizo la joyería independiente Artifex Fine Jewelry. Conocida por su estilo genuinamente americano, para las fotos de compromiso eligió Ralph Lauren, y para la gran cita acabó apostando por la alta costura francesa.

Anderson, irlandés de Irlanda del Norte y once años al frente de Loewe, ha tenido una temporada nupcial intensa: solo en el último mes Dior ha presentado otros dos vestidos de novia de alta costura suyos, para la modelo china Ming Xi y la influencer brasileña Elisa Zarzur.

Con todo, vestir a ricos y famosos no garantiza el éxito comercial, y menos con la demanda debilitada. Lauren Sánchez se casó con el fundador de Amazon, Jeff Bezos, con un vestido a medida de Dolce & Gabbana en una celebración de tres días en Venecia; la marca italiana busca ahora la manera de captar dinero y negocia con los bancos la reestructuración de su deuda. Valentino, que firmó el vestido columna de la boda de Nicola Peltz y Brooklyn Beckham en 2022, cerró el año pasado en pérdidas y también está negociando con sus acreedores.

06 julio 2026